Entierro de un bebé
Una tarde soleada,
era una tarde de julio
calurosa y muy clara,
cuando al salir del colegio
vi en la puerta de una casa:
niñas hombres y mujeres
alrededor de una caja
cubierta por dos claveles
La madre de recién luto
el alma se desgarraba
a vivos llantos y gritos,
supo que se marchitaba
de sus rosas un capullo.
El párroco de la iglesia
hizo sonar las campanas
para avisar al pueblo
que al cielo subía un alma.
Cuatro niñas la llevaron
al cementerio con calma,
cada una en una esquina
asidas por ambas asas.
Con pasos cortos, seguros,
se alejaron de la casa.
Era pequeña y muy blanca
¿ qué llevarán dentro de ella?
curiosa me preguntaba.
No necesité respuesta
con solo ver esa cara
llena de triste amargura
donde corrían muy largas
unas lágrimas de amor
salidas de las entrañas
porque de allí mismo salió
la flor que iba en la caja.
