La playa

Sobre la larga playa, calentando bien
allá pisando conchas se dormita en la arena
a lo español.
La mar con experta maestría
largamente la acaricia, contenta se revuelve
abandonando sus millonarias confidencias,
salmoneando de intransmisibles
recordatorios.
Las olas cristalinas en el vacío de su eterna
infancia se sacuden a escondidas,
pero, cuando la marejada se levanta
en una lejana borrasca redonda
inflada de gran amargura,
las olas con paletas de ecume en barcos
salvajes despliegan sobre la orilla.
A lo largo, la mar embravecida,,
afanosa se ofrece en espectáculo,
se impregna de arena loca resoplante
bajo la mirada de los curiosos atraídos.
La mar desnuda su costado voluptuoso
que pica con granos de belleza
arrancados de los arrecifes ferruginosos,
ella se embellece y se ensalza
sobre las rocas a las que salpica.
Con su pasión desvergonzada
en los confines de su demencia
la multitud se oprime y se aparta al compás
de vengadores empujones de su imposible vejez,
pero... mañana, olvidando su delirio
bajo el palio azul de un cielo repintado,
toda sonriente comenzará de nuevo
su flirt sedoso con su fiel playa
que nunca duerme.

mi-jardin-secreto dijo
Precioso escrito. Me encanta la manera como poco a poco con tus letras vas desentrañando algunas interioridades de esa mar.
En lo personal me rindo ante su belleza y majestuosidad, pero a la vez le temo, me inspira mucho temor.
María Simona, muchos besitos. :)
5 Agosto 2009 | 08:17 PM